lunes, 26 de marzo de 2007

Cannabis

CannabisEl consumo de la droga ilegal más utilizada, el cannabis, produce afectaciones orgánicas y consecuencias muy graves sobre la salud ya que puede incrementar los riesgos de padecer cáncer broncopulmonar, formas infrecuentes de cáncer orofaríngeo, y respecto al sistema nervioso produce euforia, hiperestesia sensorial, aumento de la sociabilidad, relajación, dificultades en la concentración y deterioro amnésico con persistencia de los efectos cognitivos tras el cese del consumo y despersonalización.
Asimismo, produce alteración en la percepción de la velocidad y precisión, lo que tiene importantes repercusiones en la conducción y manejo de maquinaria. Además, el consumo crónico de cannabis altera la capacidad de organización e integración de información compleja, implicando a la atención, memoria aprendizaje verbal, ordenamiento de secuencias, atención y discriminación auditiva, así como filtración de información irrelevante.
Respecto al sistema digestivo, un estudio con usuarios de marihuana como droga única ha observado alteraciones hepáticas en el 57,7 por ciento de los casos, mientras que a nivel bucal se ha informado del hallazgo de gran número de células escamosas atípicas y degeneradas en la mucosa oral en fumadores de cannabis frente a fumadores de tabaco. Por ello, el fumador de cannabis tiene peor salud bucal, mayor riesgo de caries y enfermedad periodontal, más cambios displásicos y lesiones premalignas en mucosas oral y una mayor susceptibilidad a infecciones orales.
En relación al sistema reproductor se sabe que el efecto agudo de los cannabinoides inhibe la producción de gonadotropinas y prolactina y el consumo materno o paterno podría ser una factor de riesgo en el síndrome de muerte súbita del lactante.
Los efectos que provoca el consumo agudo sobre la alternación de la capacidad cognitiva y rendimiento psicomotor son reversibles. En cuanto a los efectos crónicos de alteraciones cognitivas en pruebas de memoria, atención, juicio temporal y funcionalidad ejecutiva persisten hasta varios días o semanas después del cese del consumo de altas dosis.
Se ha relacionado también la intensidad y duración de la alteración cognitiva con el número semanal de porros consumidos, aunque existe una controversia acerca de si estas alteraciones presentes en los consumidores habituales son reversibles, persisten largo tiempo o son de carácter permanente.

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