Investigadores han encontrado en la provincia sueca de Dalarna una pícea solitaria de Noruega, la especie que más se usa como árbol de navidad, que ha pasado a ser considerado la planta más longeva de todo el planeta.
Tiene la friolera de 9.500 años, pero pese a lo que se podría esperar de una planta de esa edad sólo alcanza unos cuatro metros y medio de altura.
La razón para haber conseguido una longevidad tan excepcional es la capacidad de la planta para clonarse a sí misma: cuando sus ramas y tallos mueren la planta vuelve a crecer a partir de las reservas en sus raíces. Así, en el ejemplar descubierto la parte visible del árbol tiene sólo unos 600 años, mientras que las raíces superan los nueve milenios.
