sábado, 12 de mayo de 2007

¿Y si nunca fuimos?

¿Por qué desde 1972 no ha vuelto el hombre a pisar la Luna, a pesar del esfuerzo sin precedentes que en su momento se dedicó a tan titánica tarea? Numerosos investigadores han tratado de responder a todos los enigmas que aquella conquista supuso. Se ha especulado con la posibilidad de que nuestro satélite sea una nave espacial extraterrestre, que tenga mayor gravedad de la supuesta, que este hueco por dentro, que tenga una atmósfera e, incluso, que nunca hayamos llegado hasta allí.
De todas las teorías apócrifas sobre las expediciones al satélite, quizá la que se lleve la palma sea la desarrollada por Bill Kaysing, en su libro 'Nunca fuimos a la Luna'. Kaysing ha detectado las mismas irregularidades que otro como William L. Brian en las películas oficiales de las misiones Apolo; pero si Brian explica esas irregularides presentando una Luna muy diferente a como nos han dicho que es (según él, la gravedad de la Luna no sería una sexta parte de la de la Tierra, sino sólo un 30 por ciento menor. No existiría el vacío: habría atmósfera, que incluso podría ser similar a la terrestre. En otro tiempo, la Luna habría tenido vida y vegetación, y grandes extensiones de agua, que desaparecieron en el interior del planeta), Kaysing tiene otra teoría: toda la operación no fue sino un inmenso fraude, organizado y filmado con un despliegue de trucos y efectos especiales digno de la mayor superproducción de George Lucas.
En realidad, los Estados Unidos estaban decididos a poner el pie en la Luna; pero el accidente sufrido por el Apolo VI en 1967, durante el cual perdieron la vida los astronautas White, Grissom y Ghaffee, les mostró que carecían de la tecnología necesaria para su objetivo. Sin embargo, estaba en juego el prestigio nacional, la oportunidad de tomarles la delantera a los soviéticos y muchos, muchos millones de dólares. Todo ello provocó que, en vez de retirarse de la carrera espacial, la NASA montara una serie de operaciones fraudulentas, filmadas con decorados lunares y efectos especiales.
Por supuesto, astronautas y técnicos habrían sido obligados a guardar silencio sobre toda la superchería. Kaysing incluso menciona al inspector de la compañía contratista de la NASA, Thomas Baron, que culpó a la agencia de las muertes de los tres astronautas por malos manejos y negligencia. Baron y su esposa murieron poco después de un accidente, según la versión oficial.
Precisamente existe una película, 'Capricornio Uno' (1978), que trata exactamente de este tema, aunque cambiando el vuelo a la Luna por uno a Marte. Ante la carencia de medios para desarrollar una verdadera expedición tripulada al Planeta Rojo, la NASA monta un fraude idéntico al descrito por Kaysing, con desapariciones de testigos molestos incluidas. Al final todo se descubre, pero claro, la vida real no es Hollywood...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A lo mejor es verdad que no fuimos, pero hoy en día sí que podríamos ir, ¿no? Aunque a mí también me parece rarísimo que no hayamos ido en todos estos años desde que fuimos -o no- la primera vez. La verdad es que no lo entiendo pues me parece muy interesante -científicamente- haber ido cada cierto tiempo a recabar información y realizar estudios. Es rarísimo, la verdad.

Anónimo dijo...

javier de españa.

solo hay que ver los aviones de la epoca los coches como emos cambiado ya deberiamos de haber ido muchas veces.
pero no a fecha de hoy no emos ido mas y tardaremos en ir la primera ves ademas dime como aterrizamos alli sin oxigeno para nuestro fuego que es el unico motor que nos empuja y como volvemos a despegar si cuando despegamos de la tierra y tiramos los coetes que nos empujan se queda un avion que solo puede planear y le queda combustible para aterrizar y justo para el surtidor mas cercano............................................