lunes, 8 de octubre de 2007

La felicidad

Salud, dinero y amor. Se supone que éstas son las claves de la felicidad. Muchos dicen que el dinero, aunque ayuda, no da la felicidad. ¿Tú te lo crees? Pues que sepas que ahora la ciencia ha venido a demostrarlo. "La felicidad no está ligada a la inteligencia, tampoco al dinero, ni siquiera a los estados de salud. Está relacionada con la percepción de la realidad, con estar abierto a los demás", asegura Carmelo Vázquez, catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense de Madrid (España).
Resulta curioso ver que el dinero puede proporcionar más quebraderos de cabeza a los que más tienen. Durante los últimos años se han realizado diversos estudios para descubrir la verdad científica de la felicidad. Uno de los más curiosos consistió en enviar un cuestionario sobre bienestar a las 50 personas más ricas de EE.UU. según la revista Forbes. Los resultados no dejaron lugar a dudas: un 40 por ciento de los mutimillonarios eran menos felices que sus compatriotas y todos aseguraban que el dinero no les aportaba alegría. Una conclusión similar a la que se obtuvo del estudio del nivel de prosperidad de 22 ganadores de lotería frente a otras tantas de personas corrientes.
Aunque se desconoce qué factores influyen en el estado de felicidad, la genética condiciona casi la mitad de ésta. "Una de las claves para la buena vida es disfrutar de unos buenos padres. Aunque no sabemos qué factores juegan exactamente en el control del "bienestar subjetivo", el componente genético supone un 40 ó 50 por ciento de nuestra felicidad". Una emoción de la que "tenemos creencias inconscientes", que nos llevan a tomar decisiones vitales importantes", según indica el psicólogo Gonzalo Hervás. Paradójicamente, este especialista en depresión apunta que la relación entre ser rico y feliz "es comparable a la de estar calvo con la marca de zapatos". A partir de ahí, "cualquiera de nosotros puede ser igual de feliz que un multimillonario".
Existen datos equilibrados entre el nivel de ingresos y la satisfacción vital que apenas indican diferencias entre ganar mil euros al mes frente a treinta mil. "No es tanto lo que ganas -señala Hervás-, sino si te parece que está bien". Una necesidad social que nos hace desear ganar algo más que las personas que nos rodean. "No se trata de cobrar mucho dinero, sólo más que nuestro cuñado", bromea el especialista.
La identificación de riqueza con felicidad es una de las consecuencias de la sociedad consumista y la "dictadura" del estatus social. Este experto en psicología positiva asegura que es irreal hablar de anticonsumismo, pero sí apostar "por un consumo sostenible y ético". Otra de sus propuestas es la comenzar a estudiar el bienestar de un país a través de un Índice de Desarrollo Humano que conjugue el Producto Interior Bruto (PIB) con la esperanza de vida y el nivel educativo, un ejemplo seguido por el pequeño país de Bután que cuenta con su propio Índice de Felicidad Nacional.
Los estudios indican que "nos hace más felices emplear dinero en experiencias que en objetos" y que esto no impide que los ricos también sufran. "Si quieres ser feliz una hora duerme una siesta", señala una viñeta que circula por Internet, "si quieres serlo toda tu vida, aprende a amar lo que haces".