martes, 3 de abril de 2007

Derribada 'La casa clavo'

La casa clavo'La casa clavo' china -los chinos llaman casas clavo ("dingzihu") a las viviendas cuyos dueños no quieren irse por desacuerdo con los que se las expropian- ha sido finalmente derribada por las excavadoras tras permanecer sus dueños resistiendo durante dos años las presiones de una constructora, al llegar a un acuerdo ambas partes.
Atrás quedan dos semanas en las que la pareja ha aparecido en numerosas televisiones del mundo, como la estadounidense CNN o la estatal china CCTV, convirtiéndose en "héroes" contra el poder de las inmobiliarias. La pareja ha aceptado marcharse de la casa, en el distrito de Jiulongpo (afueras occidentales de Chongqing, suroeste chino) a una vivienda similar en tamaño pero en el distrito de Shapingba, un tanto más alejado del centro de la ciudad.
La casa clavo, de dos pisos y 219 metros cuadrados, construida en 1993, ha sido imagen frecuente en los periódicos y televisiones chinas en las últimas semanas debido a su espectacular aspecto: solitaria, en lo alto de un montículo y rodeada de un foso de 17 metros de diámetro y unos 10 de altura.
La constructora Zhengsheng, que desde 2004 quiere erigir en ese lugar un centro comercial, demolió 270 viviendas alrededor de la casa clavo y excavó el foso para hacer los cimientos y a la vez presionar a los dueños de la casa para que se marcharan. Pero Yang y su esposa Wu -que justo en 2004 acababan de arreglar la casa- se resistieron durante meses, ya que no aceptaban la indemnización y exigían una vivienda igual en tamaño y valor que la que tenían, o, en todo caso, un local en el futuro centro comercial.
La constructora, desesperada, fue subiendo con el tiempo su oferta, que llegó a ser de unos 300.000 dólares (240.000 euros), suficiente para comprarse en China hasta 10 apartamentos, pero la pareja resistió con terquedad. "Queremos salvaguardar nuestra dignidad y nuestros derechos, así como los de otros propietarios de China", alegaba Wu en "conferencias de prensa" dadas en el solar de la obra, ganándose así la simpatía de millones de compatriotas chinos. Aunque las peticiones de la pareja eran de lo más materialista, su historia adquirió tintes románticos el 22 de marzo, cuando expiraba el ultimátum dado por la constructora a la pareja para abandonar la vivienda. Ese día, el marido -ex campeón de artes marciales- se quedó en la casa, y para desafiar a las autoridades se subió a la terraza del edificio ondeando una bandera china en señal de victoria. Ya antes había prometido "dar una paliza" a cualquiera que intentara arrebatarle lo suyo. Conviene saber, sin embargo, que Yang y Wu no han estado los dos años viviendo allí, sino que sólo lo ha hecho el marido en los últimos 11 días, subiendo a la casa con la ayuda de una escala de cuerda.
Un segundo ultimátum de la constructora, el 29 de marzo, también fue desobedecido, y finalmente, ante la falta de acuerdo y la popularidad que la historia estaba cobrando, el gobierno del distrito decidió intervenir, estableciendo un tercer ultimátum para el 10 de abril.
La historia ha circulado sobre todo por foros y blogs chinos, y según algunos ha sido uno de los primeros casos de "periodismo ciudadano" en China, ya que en Chongqing a los periódicos se les prohibió informar del tema, así que fue gente de la calle la que lo ha contado vía Internet.

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