viernes, 10 de octubre de 2008

El factor Oz explicaría los encuentros extraterrestres

Los aficionados al cine podrán imaginar fácilmente la sensación de desplazamiento que debió sentir Dorothy cuando fue barrida de Kansas y transportada a la misteriosa tierra de Oz. Esta sensación podría parecerse, según la reputada ufóloga británica Jenny Randles, a la experimentada por la gente que se encuentra -o por lo menos cree encontrarse- OVNIs (Objetos Voladores No Identificados).
Randles opina que sus estudios muestran que muchos testigos de OVNIs experimentan lo que ella llama el factor Oz, "una sensación de intemporalidad y de aislamiento sensorial" en la que "el testigo cree que el OVNI lo ha succionado temporalmente en una especie de vacío, en el que sólo él y el fenómeno coexisten". Esto puede ocurrir, especula, cuando una persona que está en un estado de consciencia por debajo del nivel despierto normal, interpreta algún hecho natural, objeto o suceso -un planeta brillante, por ejemplo- como de origen preternatural.
La ufóloga va más allá al teorizar que en algunos casos raros la impresión subjetiva del testigo es lo bastante fuerte como para manipular la realidad objetiva. En otras palabras, una persona atrapada en las garras del factor Oz puede en realidad ser capaz de fotografiar algo que él o ella ve, aunque, en un sentido completamente objetivo, no exista.
La teoría de Randles -rechazada por la mayoría de investigadores- no niega que se produzcan contactos extraterrestres. Al contrario, la teoría los cita como un posible origen de los extraños sucesos que los testigos creen que experimentan. Podría ser, afirma, que los habitantes de otros mundos estén contactando con humanos a través únicamente de la consciencia, en vez de con sofisticada tecnología. Estos seres extraterrestres son capaces de inducir la experiencia subjetivamente real de un encuentro. Si esto es así, una persona particularmente sensible podría servir como una especie de radioreceptor de mensajes cósmicos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

extraterrestres? No, no. Anomalías espacio temporales, sí, sí.