domingo, 17 de enero de 2010

La pérdida de horas de sueño no se recupera

Dormir más horas el fin de semana tras varios días de poco descanso puede dar una sensación reparadora, pero en verdad no significa que el cuerpo se haya recuperado del desgaste.
Nuevos datos muestran que la pérdida crónica de sueño no se cura con facilidad. Para ello, varios científicos han estudiado los efectos de la pérdida de sueño a largo y corto plazo hallando que quienes no duermen lo suficiente de forma crónica funcionan normalmente al levantarse, pero experimentan reacciones más lentas a medida que avanza el día, incluso si durmieron más la noche anterior.
La investigación tiene fuertes implicaciones en una sociedad cada vez más ajetreada, no tan sólo para los trabajadores con horarios fijos, sino para casi una de cada seis personas que duermen de seis horas o menos cada noche. "Sabemos que mantenerse despierto veinticuatro horas seguidas dificulta el comportamiento a un nivel comparable al del contenido de alcohol por encima del límite legal de conducción", afirma el principal autor del estudio. Pero cuando las personas privadas de horas de sueño duermen de repente toda una noche "la deterioración aumenta diez veces más", continúa.
Los adultos necesitan de siete a nueve horas de sueño para gozar de buena salud. Dormir poco de forma regular aumenta el riesgo de problemas de salud, incluida la pérdida de memoria y un sistema inmune debilitado. De forma inmediata, el dormir poco afecta el tiempo de reacción y la falta de sueño es atribuida a accidentes de tráfico.

domingo, 3 de enero de 2010

¿Futura base lunar?

Datos enviados por la cápsula Selene que orbita a la Luna habría descubierto un hoyo vertical en nuestro satélite.
Los tubos de lava en la Luna son sitios potencialmente importantes para una futura base lunar, ya sea para la exploración y el desarrollo, o como un puesto de escala para la exploración más allá de la Luna.
Los científicos creen que el hoyo es el resultado de un colapso de lava ocurrido hace miles de millones de años, cuando la Luna era un sitio más cálido y con actividad volcánica.
Los científicos calculan que la Luna tiene más de 4.000 millones de años.
Los descubrimientos recientes de agua y hielo de agua en la Luna indican que los astronautas podrían viajar a nuestro satélite y permanecer allí por períodos más prolongados. Pero como el establecimiento de una base requiere además una protección de los colonos contra la radiación y los meteoritos que llegan a la superficie lunar, que está desprovista de protección atmosférica, dado que los tubos de lava están protegidos del difícil ambiente en la superficie lunar, estos hoyos podrían usarse como bases.