jueves, 30 de julio de 2009

Hombres y mujeres lo ven de distinta manera desde la Prehistoria

Experimentos llevados a cabo por la institución científica británica demuestran que los varones son, hoy día, capaces de calibrar mejor los blancos situados más lejos mientras que las mujeres enfocan mejor los que están próximos. Según los expertos, que publican sus conclusiones en el British Journal of Psychology, esas diferencias pueden derivarse de la distinta evolución del cerebro del hombre y la mujer según sus correspondientes roles en aquellas sociedades prehistóricas.
Los cazadores, por lo general hombres, necesitaban una habilidad especial para avistar de lejos su presa mientras que las mujeres tenían que centrarse en el espacio más próximo en busca de frutas, nueces o raíces comestibles.
Para su estudio, los investigadores pidieron a un grupo de 48 hombres y mujeres que marcaran el punto medio de una serie de líneas trazadas en un papel y comprobaron que los primeros eran más exactos cuando el objetivo se colocaba a una distancia de un metro y que ocurría lo contrario a la mitad de distancia.
Según palabras de una psicóloga, "el cerebro procesa de modo distinto la información visual del espacio próximo y lejano que le llega por distintas vías. (...) Esas diferencias pueden ser fruto del legado evolucionario, es decir, de nuestro pasado de cazadores-recolectores" según el cual hace miles de años las mujeres tenían que trabajar sobre todo en el espacio más próximo mientras que los hombres buscaban sus presas en un espacio mucho más vasto.

lunes, 20 de julio de 2009

Churchill, un valiente

En una carta escrita en septiembre de 1940 por un alto funcionario y que se muestra ahora en la 'Cabinet War Rooms' (Estancias del Gabinete de Guerra), las dependencias secretas bajo el ministerio de Hacienda donde Churchill trabajó durante el conflicto, se afirma que el primer ministro del Reino Unido, durante la II Guerra Mundial, pasó el conflicto refugiado en un sótano bajo Whitehall (sede del Gobierno británico) que no hubiera resistido un bombardeo nazi mínimamente certero.
El complejo, que puede ser visitado por el público, se construyó con la idea de que el Gobierno pudiera seguir desempeñando sus funciones, especialmente durante el "Blitz", el periodo entre septiembre de 1940 y mayo de 1941 en el que los cazas de la Luftwaffe dejaron caer miles de toneladas de bombas sobre Londres.
La carta fue escrita por Patrick Duff al secretario del gabinete, Edward Brigdes, a quien le explica la sorpresa que le causó a Churchill comprobar la precariedad de las instalaciones en las que se reunía el Gobierno británico.
"El primer ministro dijo que le habían engañado al hacerle pensar que este lugar realmente era un refugio a prueba de bombas, cuando no se parece en lo más remoto", escribe Duff. La carta añade que "era totalmente impracticable hacer algo que se pareciera a un refugio a prueba de bombas dentro del edificio".
Por su parte, la comisaria de la exposición "Undercover: Life in Churchill's Bunker" (Secreto: La Vida en el Búnker de Churchill), cuenta que las estancias del gabinete de guerra "eran más un sótano que un búnker".
Todo este episodio nos dice mucho sobre la valentía personal de Churchill. Ya que aunque se enfadó al conocer que las estancias de guerra no eran completamente seguras, tuvo la fuerte determinación de no dejar el centro de Londres y que la gente pensara que estaba abandonando a los londinenses a su suerte.