domingo, 26 de abril de 2009

Madrugadores vs. Trasnochadores

Investigadores de la Universidad Libre de Bruselas (en Bélgica) y de la Universidad Psiquiátrica de Basilea (en Suiza) han llevado a cabo un estudio con imágenes cerebrales que podría ayudar a explicar por qué algunas personas están más alerta a primeras horas de la mañana y otras, en cambio, se manejan mejor por la tarde.
Los resultados de su trabajo informan de que la capacidad del ser humano para mantenerse alerta y su habilidad para concentrarse se ven afectadas tanto por la cantidad de tiempo que una persona está despierta como por el momento del día, debido a que los ritmos del reloj circadiano operan según un ciclo de luz y oscuridad.
Los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional para controlar la actividad del cerebro de individuos madrugadores y trasnochadores que pasaron dos noches consecutivas en un laboratorio del sueño y que realizaron periódicamente una tarea que requería una atención mantenida.
Los resultados sugieren que los trasnochadores suelen exceder a los madrugadores en la duración de tiempo que pueden estar despiertos antes de rendirse ante la fatiga mental.
Después de diez horas de estar despiertos, los madrugadores mostraban una menor actividad en las áreas cerebrales vinculadas a la atención en comparación con los trasnochadores. Estas personas también se sentían más somnolientas y tendían a realizar las tareas de forma más lenta.
Estas áreas cerebrales incluyen una que alberga el reloj circadiano maestro. La actividad en esta área disminuía con el mayor tiempo que los voluntarios pasaban despiertos, así, la presión del sueño aumentaba. Según los investigadores, esto sugiere que la diferencia de conducta entre madrugadores y trasnochadores se debe en parte al resultado de las interacciones entre las regiones cerebrales que controlan la presión del sueño y los ritmos circadianos.

miércoles, 15 de abril de 2009

Por su oído los conoceréis

Según publica la revista New Scientist, un grupo de científicos británicos andan desarrollando una nueva técnica de identificación basada en una serie de sonidos que emite el oído interno.
Los investigadores han descubierto que en el oído interno, en la cóclea o caracol, hay células ciliadas que no solo transmiten sonidos al nervio auditivo, sino que también producen un sonido cuya intensidad y frecuencia es diferente en cada persona. Estos sonidos, empero, solo pueden ser detectados con micrófonos muy potentes.
Estas emisiones, llamadas otoacústicas, son producidas cuando las células del oído interno rozan con la pared del caracol, movidas por una determinada serie de chasquidos.
Los científicos ya dedujeron en 1940 la existencia de estas emisiones, pero no fue hasta la década de los 70 cuando se comenzaron a estudiar, al desarrollarse micrófonos más sensibles. Un equipo de la Universidad de Southampton analiza ahora si los patrones de las emisiones son lo suficientemente fiables como para usarlo en técnicas de identificación. Teóricamente, es diferente entre hombres y mujeres e incluso entre personas de diferente origen étnico.
Este sistema podría tener muchas aplicaciones. Por ejemplo, los bancos podrían identificar a sus clientes por teléfono. Así, imagina que llamas a tu banco para ordenar una transferencia. Pero en vez de pedirte algún número de identificación o datos personales, el banco activa un sistema que te identifica simplemente detectando un sonido que emana de tu oído, que tienes pegado al teléfono. También los teléfonos robados podrían desactivarse cuando percibiesen que las emisiones otoacústicas del ladrón que lo quiere usar no son las mismas que las de su legítimo propietario.
La investigación continúa para determinar si puede utilizarse como un sistema de identificación biométrica tan fiable como son las huellas dactilares o el escáner del iris. Si bien en unas condiciones tan controladas como las de un laboratorio esto sí es posible, todavía no están totalmente seguros de obtener los mismos resultados en el mundo real. Y es que también se ha descubierto que los sonidos se alteran cuando la persona ha bebido alcohol o tomado ciertos fármacos, tiene una infección o cera en el oído.
El trabajo debe estar acabado para mediados del año 2010, fecha en la que esperan haber despertado el interés de las grandes firmas tecnológicas interesándose en el desarrollo de auriculares o móviles con micrófonos supersensibles.

miércoles, 1 de abril de 2009

Nefertiti no era perfecta; y su busto, tampoco

NefertitiEl magnetismo del busto de Nefertiti, esposa del faraón Akenatón, ha cautivado a arqueólogos y simples observadores desde 1912, año en que fue descubierto por el alemán Ludwig Borchardt en un yacimiento entre Luxor y El Cairo (Egipto).
Hace unos 3.300 años, el artista encargado de esculpir sobre piedra caliza la belleza de la reina egipcia decidió añadir una nueva capa de estuco sobre la primera versión del busto para adaptarla a los cánones estéticos de la época. Así lo afirma ahora un equipo de investigadores del Imaging Science Institute de Berlín (Alemania) en la revista científica 'Radiology' que a través de una tomografía computerizada han revelado el verdadero rostro de la reina oculto bajo la capa externa de su conocidísima escultura. Rostro que, tenía arrugas en la comisura de los labios y en las mejillas, unos pómulos menos prominentes y una nariz imperfecta.
Pero tras someter la preciada escultura, una de las más famosas del Antiguo Egipto, a una tomografía computerizada espiral de 64 cortes, los investigadores no sólo han descubierto el verdadero rostro de la reina que no pudo detectar una tomografía anterior practicada en 1992 -ya que ahora pueden obtener imágenes tridimensionales con mucha mayor resolución- sino el estado de conservación en el que se encuentra la pieza.
Así, con esta técnica han conseguido mucha más información acerca de cómo el busto fue hecho hace más de tres milenios por el escultor real. Han visto que la escultura tiene dos rostros ligeramente diferentes y a partir de la interpretación de las imágenes de la prueba saben cómo prevenir el daño que sufre ya que el busto de Nefertiti fue tallado en varias etapas sobre una base de piedra caliza cubierta de capas de estuco de diverso grosor y tiene fisuras en los hombros, en la zona inferior y en la parte trasera de la corona.