domingo, 29 de marzo de 2009

Los videojuegos aliados de una buena visión

Según el trabajo dirigido por Daphne Bavelier, de la Universidad estadounidense de Rochester y publicado en la revista 'Nature', los cuarentañeros con vista cansada y quienes sufren afecciones oculares como la ambliopía u "ojo vago" tienen un inesperado aliado en los videojuegos de acción, que pueden mejorar su capacidad de visión.
Esta investigación es la primera que identifica la práctica habitual de un videojuego como una especie de entrenamiento que puede mejorar la vista en adultos, en afecciones que hasta ahora se consideraba que no podían mejorar de manera significativa.
Así, se ha constatado que estos videojuegos mejoran la sensibilidad ocular para el contraste, una capacidad que tiene el ojo humano para detectar pequeños cambios de color y sombras sobre un fondo uniforme y que resulta fundamental en actividades como conducir por la noche. Esta capacidad ocular es una de las primeras que se pierde por efecto de la edad y en la ambliopía, que consiste en la pérdida parcial de la visión y que normalmente afecta a un ojo, aunque a veces es bilateral por existir defectos importantes, especialmente astigmatismo.
Mejorar la sensibilidad para el contraste habitualmente requiere de cambios físicos en la óptica del ojo, mediante la cirugía o el uso de gafas o lentes de contacto. Pero el equipo dirigido por Bavelier ha comprobado que los jugadores habituales de videojuegos de acción -los que implican movimiento de sus componentes como los de fútbol- tenían más agudeza visual que los usuarios de videojuegos que no implican acción. Estos resultados no indican que la gente con mayor sensibilidad de contraste ocular tuvieran una mayor propensión a jugar a este tipo de videojuegos, pero se ha verificado que en personas que no son habituales consumidores de esta forma de ocio, una práctica intensiva diaria de videojuegos mejora su vista. La mejora no se produce si estas personas juegan con videojuegos que no implican movimiento o acción.
El equipo de Bavelier destaca que lo más importante de su hallazgo es que "las mejoras constatadas se mantienen durante meses e incluso años en algunos casos, lo que sugiere que el tiempo que se pasa enfrente de una pantalla de ordenador no es necesariamente dañino para la visión, como se ha sugerido con frecuencia".

domingo, 15 de marzo de 2009

800 millones de años antes

En un estudio publicado en la revista 'Nature Geoscience', científicos estadounidenses pertenecientes a la Universidad de Pensilvania creen haber hallado indicios de oxígeno y por tanto de vida en la Tierra hace 3.460 millones de años, casi 800 millones de años antes de lo que se pensaba, llegando a esa conclusión tras encontrar diminutos cristales de hematita, un mineral de hierro, en una formación de jaspe en el Cratón de Pilbara en el noroeste de Australia.
Afirman que esto demostraría la existencia de una extensión de agua rica en oxígeno en ese lugar en la época del eón Arcaico (hace entre 3.600 y 2.700 millones de años). Y por tanto, denota la presencia de microorganismos capaces de producir oxígeno mediante fotosíntesis unos 800 millones de años antes de los fósiles de microbios fotosintéticos más antiguos conocidos hasta la fecha.
Tras analizar las características químicas de los granos de hematita, los científicos concluyen que los cristales, que se desarrollaron en un antiguo mar que cubría entonces la zona, se formaron directamente probablemente a temperaturas superiores a 60 grados centígrados por la interacción de fluidos hidrotermales y agua de mar rica en oxígeno. Esto sugiere la presencia de un número suficiente de organismos capaces de realizar la fotosíntesis como para oxigenar esa extensión de agua al menos de forma ocasional.
La hematita puede formarse por la acción de los rayos ultravioleta o del oxígeno y los cristales hallados en Pilbara se desarrollaron a profundidades de más de 200 metros, donde los rayos ultravioleta no llegan. El único mecanismo posible en esas condiciones es una reacción entre fluidos hidrotermales ricos en hierro ferroso y agua de mar rica en oxígeno.
Hasta ahora se pensaba que la fotosíntesis oxigénica evolucionó hace 2.700 millones de años, sobre la base de moléculas biológicas halladas en esquistos (rocas) en la cuenca de Hamersley, que cubre una parte del Cratón de Pilbara. (El Cratón arcaico de Pilbara es una región importante para el estudio de la historia de la Tierra al incluir grandes zonas volcánicas y de sedimentos muy bien conservadas de la época del eón Arcaico.)

lunes, 9 de marzo de 2009

Cuanto más edad tenga el futuro padre, menos inteligencia tendrá el hijo

Desde hace tiempo, la ciencia estudia los efectos que tiene la edad de la mujer en su fertilidad y en la salud de su descendencia, el llamado reloj biológico, pero poco se sabía hasta ahora del impacto de la edad paterna.
Una investigación publicada en la revista estadounidense 'PLoS Medicine' afirma que cuanta más edad tiene un padre, peores son los resultados de sus hijos en las pruebas de inteligencia, justo al contrario de lo que sucede con las madres más longevas.
Algunos estudios han relacionado una tardía paternidad con un mayor número de abortos, deformidades del bebé al nacer, cáncer, autismo y esquizofrenia en la descendencia, así como dislexia y menor inteligencia. Ahora, un equipo de investigadores del Queensland Brain Institute australiano ha estudiado la relación que existe entre la edad del padre y la capacidad cognitiva del niño. Para ello, los científicos sometieron a diversas pruebas de inteligencia a 33.437 niños nacidos en EE.UU. entre 1959 y 1965 cuando tenían 8 meses, 4 y 7 años. En los test de capacidad cognitiva se evaluó la habilidad para pensar y razonar, la concentración, la memoria, el aprendizaje, la comprensión, el habla, y la lectura. Además se estudió su coordinación física. Los científicos tuvieron en cuenta la edad de los progenitores y algunas características sociales, como los niveles de educación e ingresos de los padres.
Los niños de padres más longevos tuvieron peores resultados en todas las pruebas, a excepción del test de coordinación física. Por contra, los descendientes de madres más longevas alcanzaron mayor puntuación que el resto de niños. Ahora bien, el equipo no estudió la inteligencia de los niños más allá de los 7 años, por lo que desconocen si alcanzan el nivel de los descendientes de padres más jóvenes.
El equipo investigador desconoce por el momento también por qué la edad paterna influye negativamente en la capacidad cognitiva de los hijos, aunque sugiere que pueden intervenir factores sociales o genéticos. A diferencia de las mujeres, cuyos óvulos se forman cuando están en el útero materno, los espermatozoides de los hombres se producen a lo largo de toda su vida y pueden sufrir mutaciones que afecten a la descendencia.
Algunas investigaciones han atribuido los mejores resultados cognitivos de los hijos de madres más longevas a que han crecido en un ambiente más adecuado para su desarrollo, algo que no sería válido en el caso de los hombres.