viernes, 21 de agosto de 2009

Si nos perdemos en un entorno no familiar, caminaremos en círculos irremediablemente

Según un estudio alemán publicado en la revista 'Current Biology', la gente camina en círculos cuando no tiene pistas confiables hacia dónde ir, presentándose por parte de los científicos que han llevado a cabo la investigación las primeras pruebas empíricas de que el ser humano termina caminando en círculos si se pierde en un terreno no familiar.
El estudio examinó la trayectoria de personas que caminaron durante varias horas en el desierto del Sáhara, en Túnez, y en la zona forestal de Bienwald, en Alemania, usando el sistema de posicionamiento global GPS para registrar sus recorridos.
Los resultados muestran que los caminantes sólo pudieron mantener la línea recta cuando el sol o la luna estaban visibles. En cuanto el sol se ocultaba entre las nubes, la gente comenzaba a caminar en círculos sin darse cuenta.
Una explicación para esta tendencia es que la mayoría de las personas tienen una pierna más larga o fuerte que la otra, lo que produciría una predisposición sistemática en una dirección.
Para probarlo, los investigadores pidieron a la gente que caminara recto mientras permanecía con los ojos vendados. La mayoría de los participantes en el estudio caminaron en círculos, algunas veces en círculos extremadamente pequeños (de un diámetro de menos de veinte metros). Esos círculos raramente eran en la misma dirección, ya que la misma persona algunas veces tendía a ir hacia la izquierda y algunas veces hacia la derecha.
"Caminar en círculos no está causado por ello, por las diferencias en la longitud o fuerza, sino más probablemente son resultado de la creciente incertidumbre sobre dónde está la línea recta", ha dicho uno de los investigadores.

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