miércoles, 1 de abril de 2009

Nefertiti no era perfecta; y su busto, tampoco

NefertitiEl magnetismo del busto de Nefertiti, esposa del faraón Akenatón, ha cautivado a arqueólogos y simples observadores desde 1912, año en que fue descubierto por el alemán Ludwig Borchardt en un yacimiento entre Luxor y El Cairo (Egipto).
Hace unos 3.300 años, el artista encargado de esculpir sobre piedra caliza la belleza de la reina egipcia decidió añadir una nueva capa de estuco sobre la primera versión del busto para adaptarla a los cánones estéticos de la época. Así lo afirma ahora un equipo de investigadores del Imaging Science Institute de Berlín (Alemania) en la revista científica 'Radiology' que a través de una tomografía computerizada han revelado el verdadero rostro de la reina oculto bajo la capa externa de su conocidísima escultura. Rostro que, tenía arrugas en la comisura de los labios y en las mejillas, unos pómulos menos prominentes y una nariz imperfecta.
Pero tras someter la preciada escultura, una de las más famosas del Antiguo Egipto, a una tomografía computerizada espiral de 64 cortes, los investigadores no sólo han descubierto el verdadero rostro de la reina que no pudo detectar una tomografía anterior practicada en 1992 -ya que ahora pueden obtener imágenes tridimensionales con mucha mayor resolución- sino el estado de conservación en el que se encuentra la pieza.
Así, con esta técnica han conseguido mucha más información acerca de cómo el busto fue hecho hace más de tres milenios por el escultor real. Han visto que la escultura tiene dos rostros ligeramente diferentes y a partir de la interpretación de las imágenes de la prueba saben cómo prevenir el daño que sufre ya que el busto de Nefertiti fue tallado en varias etapas sobre una base de piedra caliza cubierta de capas de estuco de diverso grosor y tiene fisuras en los hombros, en la zona inferior y en la parte trasera de la corona.

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